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Martha Guerra, comentarista de ESPNdeportes.com: “Hay ausencias que duelen… incluso a Roger Federer”

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Hay ausencias que duelen

La baja de Nadal en Wimbledon es un balde de agua fría incluso para Federer

Nadal

Rafa no podrá defender su título en la hierba inglesa

MÉXICO - Hay ausencias que duelen y la de Rafa, profundamente… incluso a Roger Federer.

Con gran pesar Rafa Nadal dice adiós a defender su corona en Wimbledón, la cuestión es, si también dirá adiós a la posición de honor del ranking ATP.

Y ahí, justo ahí, estriba la relevancia de una ausencia que aún justificada, puede cambiar el rumbo de la historia del deporte blanco, y convertir de nueva cuenta a Roger Federer en el número uno del mundo.

Posición que para muchos, nunca debió dejar de pertenecerle, pero siendo realistas, sólo Rafa ha tenido las agallas para doblegarlo y en muchas más ocasiones de las que el ya considerado mejor de todos los tiempos, lo ha hecho con el español, y no sólo en arcilla, como se podría presuponer, por las diametralmente opuestas, caracterísitcas de dos jugadores que le dan al tenis la rivalidad más interesante de muchas décadas.

Rafita se pierde un Wimbledon que si bien era trascendental en su futuro, ahora este dependerá de varios factores, y lamentablemente muy pocos dependen directamente de él.

Esa lesión en las rodillas, es la factura pendiente que paga por su atrevimiento a jugar a tope, a correr en forma enloquecida por todos los rincones de la cancha, a alcanzar pelotas que parecen imposibles, a frenar a cuanto rival se le ponía enfrente y doblegar a sus propias limitaciones, ante la velocidad de sus piernas y reflejos.

Pero hoy, son precisamente esas piernas que le dieron gloria, las que le marginan de uno de los momentos más importantes de su carrera, y Rafa está conciente de ello, pero no puede arriesgar su futuro en aras de intentar algo casi imposible, defender el título y peor aún, con un Federer al máximo tras esa victoria en Roland Garros, que le regresó la confianza en su juego.

Y si la lógica se impusiera siempre, podríamos decir que justo en el momento en que Rafa hacía el anuncio de su retiro esta tarde en Londres, justo entonces, Roger Federer asumió de nuevo, la cima del ranking.

Pero lo emocionante del deporte es precisamente, que es impredecible y que hasta el mejor de todos los tiempos puede perder en cualquier momento.

Si bien Roger tiene todo para hacer realidad su sueño de rebasar a Rafa, aunque fuera en esta circunstancia, muchos serán los rivales que gozarían con el privilgio de frenarlo, pero con el panorama que se vislumbra en el complicado césped del All England Lawn Tennis Club, lo cierto es que acaso Andy Murray podría ser ese freno.

Y Roger se cuidará mucho de que no sea así, porque entoces no sólo no conseguiría el objetivo, sino que no podría romper el record de mayor número de Grand Slam conquistados, que sería histórico, y además el escocés lo mandaría hasta la tercera posición del ranking ATP, porque hay que recordar que siendo finalista del 2009, Federer tiene la obligación de al menos, llegar a la final para conservar sus puntos, y ganar el torneo le daría el mejor momento de este año, claro, junto con la noticia de que será padre.

Para Federer el anuncio llega en un gran momento, y es la oportunidad de oro, pero precisamente esas oportunidades a veces se ven tan cerca y tan lejos, que el suizo deberá salir a entregarse al máximo ante todos sus rivales para conseguir su hazaña de doble premio: su récrod y la cima del ranking.

Mientras Rafa tendrá que convertirse en un silencioso observador y emplearse a fondo en su recuperación para regresar a la segunda parte de la temporada a recuperar parte de los daños que esta lesión le está causando. Así las cosas, los “Rogeristas” se sentirán muy felices de saber que el suizo está tan cerca de lograr sus dos mayores objetivos, y los “Nadalistas” tristes ante la ausencia de un jugador que siempre le da espectacularidad a cualquier torneo en el que se presente.

Como sea, todos debemos reconocer que es una pena que el número uno tenga que tomar esta decisión por una lesión y que no sea en la cancha en donde se pierda o se gane la cima del ranking… al menos, así me lo parece.

Fuente: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=857132&s=ten&type=column

Roger Federer se clasifica para disputar el ATP World Tour Finals

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Luego y en virtud de haberse consagrado en Roland Garros, Roger Federer se ha asegurado ocupar una de las ocho plazas del Torneo de Maestros -certamen actualmente llamado ATP World Tour Finals-, que se desarrollará por primera vez en la ciudad de Londres, entre el 22 y el 29 de noviembre del presente año.

Es dable apuntar que Roger Federer ha participado en siete oportunidades en la otrora llamada Copa Masters, consagrándose en cuatro ocasiones -2003, 2004, 2006 y 2007- y arribando a la final en 2005, donde fue derrotado por David Nalbandian.

Hasta el momento, sólo existe certeza de cuál será uno de sus rivales en dicho torneo. Nos referimos a Rafael Nadal, quien no podrá ser desplazado de dicho lugar, sin necesitar para ello alzarse con la victoria en cotejo alguno durante el resto de la temporada.

Gustavo Goitía, comentarista de ESPNdeportes.com: “Federer tocó el cielo con las manos”

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Federer ganó en Roland Garros su Grand Slam pendiente e igualó el récord de 14 mayors

BUENOS AIRES — De pie, señores. Su Majestad, Roger Federer, completó su obra más imponente, la que nadie olvidará: ganó por primera vez Roland Garros, el único Grand Slam que le faltaba, e igualó el récord mundial de 14 títulos de la máxima categoría. ¿Qué más se le puede pedir? Nada. O muy poco, según las exigencias de cada uno. El relojito suizo volvió a funcionar a pleno y le puso la frutilla al postre, ratificando ser el mejor tenista de la historia. Sin ninguna duda.

Al grito de “Roger, Roger, Roger…”, el público parisino le tributó una ovación de esas que conmueven hasta las lágrimas. Y no sólo a él, a su grupo de trabajo, a sus familiares y a sus millones y millones de fanáticos, sino a muchísimos otros que vieron, en el mundo entero, cómo ese extraordinario talento consumó la hazaña por la que tanto sufrió y por la que tanto soñó. Como nunca antes y, probablemente, como nunca se repita, todos se rindieron a sus pies.

Cuántas cosas hay para contar, para analizar y para demostrar por qué ya se lo considera el más grande de todos los tiempos. Por eso los elogios de Andre Agassi en la premiación, al entregarle la Copa de los Mosqueteros, y también las felicitaciones de Pete Sampras y de Rafael Nadal, su archirrival. Los mismos que se suman a otros monstruos que lo admiran, como Björn Borg, Rod Laver y John McEnroe. Y siguen las firmas…

Así en el deporte como en la vida, dos frases son famosas por aquello de apoyarse en el sacrificio, de nunca claudicar en la lucha y en los sueños, de intentar y ser perseverante. Hoy, más que nunca, Federer entiende que “el que busca, encuentra” y “querer es poder” son el fiel reflejo de lo que tanto insistió y se esmeró por alcanzar. Es que consiguió dos marcas que lo ponen en otra dimensión, en la de los máximos genios, con esa aureola propia de los elegidos.

Roger se iluminó, como nunca antes, en la Ciudad Luz y logró una proeza titánica en la lenta arcilla parisina. Y lo hizo por partida doble. Es que se convirtió en el sexto varón en ganar al menos una vez cada uno de los cuatro torneos de Grand Slam y empató el récord de Sampras, de 14 títulos de ese calibre. Como si fuera poco, igualó a Agassi, otro héroe estadounidense, al ser el segundo en obtener los cuatro Mayors en cuatro superficies diferentes.

Por eso, los organizadores del Abierto de Francia no tuvieron mejor idea que convocar a Agassi para darle el trofeo, ya que fue él, hace justamente diez años, en el mismo estadio, el último en haber alcanzado esa hazaña, completando el cuarteto más soñado del tenis. Por eso, todos reconocen el inmenso valor de lo conseguido por Federer. Y no es casualidad que Sampras afirme que “si alguien se merecía esto, ese era Roger“.

Lo mismo, exactamente, lo admitió Nadal, esa muralla española dueña de la mejor defensa y que mejoró en el rubro agresividad, quien había frenado el gran sueño parisino del suizo en las finales de los tres años anteriores. Esto deja en claro ya no sólo la inmensa calidad tenística de Federer, sino también su estatura humana, aún cuando jugando parezca un extraterrestre, ya que ninguno lo envidia y todos esperaban esta proeza inolvidable.

En un deporte tan individual y egoísta como el tenis, este tipo de gestos no hacen más que enaltecer la figura de Federer, ese atleta tan ejemplar, dueño de un estilo sumamente completo, vistoso, dúctil y ofensivo, sustentado en un saque tan letal como oportuno, una derecha prodigiosa y un juego de altísima regularidad en todas sus facetas, con una excelente lectura de lo que hacen sus rivales, una movilidad sensacional para estar siempre bien ubicado y encima de la pelota y una genial capacidad resolutiva.

¿Qué más se le puede pedir? Ah, como si algo le faltase, tiene una mentalidad ganadora y positiva, que suele ser contundente, en la que se apoya para ser casi siempre la sombra negra de sus rivales. Claro que podrá aparecer alguno que diga, y con certeza, que Nadal le gana seguido, al punto de que venía de derrotarlo en las finales de Roland Garros y Wimbledon del 2008 y este año en la de Australia.

Esta vez, ese Nadal que parecía imbatible en polvo de ladrillo y que buscaba su quinta corona al hilo en París se encontró con el durísimo pegador Robin Soderling, que lo eliminó, ante el asombro de todos, en los octavos de final. El sueco siguió haciendo ruido, afirmado en su potentísima derecha, y trepó a su primera definición de un Mayor. Pero allí se encontró con Federer, nada menos, que le tiró la camiseta. Sí, literalmente.

Aún cuando se sabía todo lo que había en juego, que el helvético afrontaba el partido más importante de su vida, arrasó con Soderling en el primer set. Ya cuando el trámite fue parejo, el suizo disputó, como él aseguró, “mi mejor tie-break”. Con esa ventaja de 2-0 en sets, siguió con el pulso firme y selló su victoria más mentada en tres parciales, para terminar arrodillado, llorando como un niño, en ese rojizo polvo parisino, el póstumo del planeta.

Federer

Muchos -seguramente casi todos- creyeron hasta hace un mes, incluido el propio Federer, que esta vez no podría sacarse la espina que tenía clavada, la de ganar finalmente el Abierto de Francia. Es que venía perdiendo con Nadal, había cedido el puesto N° 1 del ránking y llevaba meses sumando derrotas antes increíbles y con pocas alegrías de las grandes. Pero venció con autoridad al español en la altura de Madrid y empezó a creérsela, en el mejor de los sentidos.

En pleno Roland Garros, ya siete días antes de su consagración, Soderling abrió el cuadro dejando afuera de carrera a Nadal y allí todos supieron que podían tener una oportunidad única. Enseguida, el rótulo de gran candidato pasó a manos de Roger. Y él, como un auténtico grande, así lo entendió y lo reconoció, ya con la copa en su poder. “Sabía que el día que Rafa no estuviera en la final, yo estaría aquí y la ganaría“, dijo feliz. Y vaya si lo consiguió.

En el mismo torneo que dos latinoamericanos hicieron de las suyas, llegando el argentino Juan Martín del Potro a ponerse 2-1 en sets contra Federer en semis y el chileno Fernando González levantando un partido heroico ante Soderling en la otra semifinal y desaprovechando una ventaja de 4-1 en el quinto capítulo, más que nunca el suizo hizo historia con ese sello indeleble de los consagrados. Y así eclipsó a los demás colegas.

Es cierto que Federer sufrió más de la cuenta para llegar a esta final, que había perdido seis sets en los seis triunfos previos, pero siempre supo imponerse gracias a su mentalidad ganadora. Es que, pese a lo que algunos creen, el helvético se hizo más fuerte que nunca en la adversidad. Y el caso más llamativo y dramático lo vivió en octavos, cuando caía 2-0 en sets ante el alemán Tommy Haas y sacaba 3-4 y 30-40. Allí conectó una derecha invertida terrible y todo cambió. Fue su click.

Por entonces, ya con Nadal afuera, Federer sabía que el peso del favoritismo podía ser una mochila molesta de llevar. Pasó luego algunos apuros contra Del Potro, pero tuvo frialdad, variantes y estrategias apropiadas, gracias a su gran inteligencia táctica, para sortear los distintos obstáculos que se lo pusieron por delante. Por eso, el tenis hizo justicia y, como la inmensa mayoría quería, el suizo saldó su única deuda.

A dos meses de cumplir 28 años, este diestro supercompleto, en ciertas ocasiones criticado por ser frío a la hora de algunos festejos, concretó el sueño de conquistar también Roland Garros, ese anhelo que tantos exponentes de un tenis ofensivo y agresivo se quedaron sin lograr, llámense los Sampras, McEnroe, Connors, Becker y Edberg. Además, igualó el récord de 19 finales de Grand Slam que llegó a disputar el checo-norteamericano Ivan Lendl.

En menos de seis años, desde Wimbledon 2003, Federer ganó 14 definiciones de Mayors y perdió cinco, con una efectividad asombrosa. Y pese a que Nadal lo superó en el ránking, donde ahora el suizo, su escolta, se le acercó gracias a esta victoria, no cesó en la lucha. Eso lo hace aún más grande todavía. Es más: logró estos 14 títulos sobre 40 Grand Slam jugados, mientras que Sampras consiguió esa cifra en 52 participaciones, ya con 31 años y tras casi 13 temporadas entre la primera y la última coronación.

Sólo dos hombres, el estadounidense Donald Budge, en 1938, y el australiano Rod Laver, en 1962 y 1969, pudieron obtener los cuatro grandes certámenes en la misma temporada, pero quién les quita lo bailado a Agassi, Federer, el inglés Fred Perry y el australiano Roy Emerson, quienes también ganaron los cuatro Mayors, aunque en distintos años. Por eso, el suizo hizo historia y el mundo se rinde a sus pies.

Ahora, indudablemente, se sacó un enorme peso de encima y es evidente que podrá intentar en Wimbledon superar a Sampras, si logra adjudicarse su 15° Grand Slam. Hasta ahora, Federer sumaba cinco coronas en Wimbledon, cinco en el US Open y tres en el Abierto de Australia, mientras que con esta en Roland Garros mejoró la calidad de lo hecho por Sampras, ya que el estadounidense nunca conquistó París.

Así, se entiende que Roger, dueño de 59 títulos en total, diga que “ya puedo estar tranquilo, por fin gané Roland Garros. Esto me quita mucha presión y ahora puedo jugar en paz por el resto de mi carrera“. Eso, sin dudas, puede resultar letal para sus rivales. Feliz, redobla la apuesta consigo mismo y con la historia. Hoy, Federer, recién casado y en camino a ser papá por primera vez, se hizo el mejor de los regalos. Se lo tenía bien merecido. De pie, señores, su Majestad tocó el cielo con las manos.

Fuente: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=851305&s=ten&type=column

Roger Federer se retira del Abierto Gerry Weber

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Como gran parte de los lectores conocerá, Roger Federer se ha retirado del Abierto Gerry Weber, certamen  con categoría ATP Tour 250 que se está desarrollando a partir del 8 de junio.

El principal motivo de esta decisión ha sido el hecho de que su consagración en Roland Garros se verificó un día antes, y el hecho de que se trató de la edición que más esfuerzo requirió del jugador para clasificarse en las sucesivas rondas, obstó a que pueda llegar con el suficiente de descanso -cabe recordar que ha disputado siete cotejos en el término de dos semanas, dos de los cuales requirieron un quinto set-  y concentrarse en el objetivo de imponerse por sexta vez en el torneo.

En su página Web oficial, el último ganador de Roland Garros exponía lo siguiente:

Queridos fans:

Me siento apenado al anunciar que he decidido retirarme del Abierto Gerry Weber, en Halle, Alemania, de esta semana.

Me disculpo sinceramente a los organizadores del torneo, mis rivales y mis fans en Alemania. Solamente espero que ellos comprendan que me aún me siento emocionalmente abrumado y exhausto por los increíbles sucesos de los últimos días. Es difícil para mí admitir que, simplemente, no me puedo imaginar dando mi mejor esfuerzo en otro certamen justo en este momento y no quiero arriesgarme a una lesión si no estoy preparado en un 100%. Necesito descansar y recuperarme.

Espero regresar a Halle en 2010 para buscar mi sexto título. Es uno de mis eventos favoritos del ATP World Tour.

Asimismo, me gustaría agradecerles a todos ustedes por su increíble apoyo en estas últimas dos semanas. Ustedes son lo mejor y colaboraron en que un sueño se haga realidad.

Quien suscribe a estas líneas considera que Roger Federer ha tomado la decisión correcta, en virtud de que, a pesar de que si revalidaba el título le descontaba 405 puntos a Rafael Nadal, su participación podría haberle perjudicado en su objetivo de consagrarse por sexta vez en Wimbledon.

Por otro lado, es dable apuntar que el tenista suizo cuenta con el precedente de 2007, año en el cual, si bien no disputó el Torneo de Halle con prelación a Wimbledon, se alzó con la victoria en el mencionado Grand Slam.

Roger Federer se consagra en Roland Garros, logrando su decimocuarto Grand Slam, y emula el récord de Pete Sampras

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Roger Federer llegaba a la decimonovena final de Grand Slam de su carrera profesional y a la cuarta consecutiva en Roland Garros. La disimilitud con aquellos tres precedentes consistía en el hecho de que el rival a vencer no sería Rafael Nadal, sino Robin Soderling, quien había provocado la eliminación del mencionado tenista español en Octavos de Final.

El jugador suizo enfrentaba esta situación conociendo que, de imponerse en el cotejo, se convertiría en el sexto tenista en conseguir la victoria en cada uno de los cuatro Grand Slams -junto con Andre Agassi, Don Budge, Roy Emerson, Rod Laver y Fred Perry-, y, asimismo, alcanzaría el récord de Pete Sampras en cuanto al número de consagraciones en torneos de esta entidad -incorporando a su palmarés su catorceavo trofeo-.

El camino del suizo hasta esta instancia le ha llevado a jugar 16:40 horas de tenis -casi el mismo tiempo que a su rival en la final-, para derrotar a Alberto Martín -6-4, 6-3 y 6-2-, José Acasuso -7-6 (8), 5-7, 7-6 (2) y 6-2-, Paul-Herni Mathieu -4-6, 6-1, 6-4 y 6-4-, Tommy Haas -6-7 (4), 5-7, 6-4, 6-0 y 6-2-, Gaël Monfils -7-6 (6), 6-2 y 6-4- y Juan Martín del Potro -3-6, 7-6 (2), 2-6, 6-1 y 6-4-.

Su rival: Robin Soderling

En el inicio del certamen, era dable imaginar que este jugador, ubicado en la 25º posición del Ranking mundial, accedería, como máximo, a Octavos de Final, no obstante, el sueco de 24 años desplegaría un alto nivel tenístico en forma continuada.

Ganador de sólo tres títulos de ATP -léase los Torneos de Lyon (en 2004 y 2008) y Milán (en 2005)-, ésta era la primera vez que superaba la Tercera Ronda de un Grand Slam, y afrontaría la final ante un oponente que lo había derrotado en los nueve cotejos preliminares -desarrollándose únicamente uno de ellos sobre polvo de ladrillo-, en los cuales sólo había logrado imponerse en un set -hecho verificado en el Torneo de Halle de 2005-.

Para acceder a esta instancia, Robin Soderling había eliminado a Kevin Kim -por 7-6 (4), 7-6 (4) y 6-2-, Denis Istomin -por 6-4, 7-6 (4) y 6-4-, David Ferrer -por 6-7 (5), 7-5, 6-2 y 7-6(5)-, Rafael Nadal -por 6-2, 6-7 (2), 6-4 y 7-6 (2)-, Nikolay Davydenko -por 6-1, 6-3 y 6-1- y Fernando González -por 6-3, 7-5, 5-7, 4-6 y 6-4-.

Entre estas victorias, cabe destacar la que se verificó ante Rafael Nadal, convirtiéndose de esta manera en el causante de poner punto final a una sucesión de 31 triunfos consecutivos en Roland Garros -desde la edición desarrollada en 2005- y obstando a que tuviera la posibilidad de que prosiguiera en pos de conseguir una hazaña inédita: ganar el quinto Grand Slam francés.

Roger Federer, a pesar de disponer de una mayor experiencia en finales de Grand Slam y de su supremacía en el historial de enfrentamientos personales, no subestimaba a su oponente, sino que, al inquirírsele su opinión, exponía lo siguiente: “Es peligroso especialmente en indoor, porque tiene un muy buen servicio. Pega muy fuerte de derecha y de revés. Además, sé que sobre tierra batida es capaz de hacer algo extraordinario. Es bueno en indoor y, generalmente, a los que son peligrosos en indoor, se les tiene menos respeto en exterior. Sin embargo, las últimas semanas, ha mostrado ser un jugador extraordinario, todos lo hemos visto. Ha pasado de ronda en ronda, no ha jugado partidos fáciles, ni mentalmente, ni físicamente. Lo que hizo con González fue impresionante, iba abajo un set y cambió el curso del encuentro. Además, el tenis es su vida. No va a ser nada fácil, pero estoy listo para enfrentar este reto”.

Avatares de la final

El encuentro iniciaba con Robin Soderling en el servicio. La presión de afrontar la primera final de Grand Slam de su carrera profesional se visualizaría en este juego, que culminaba con la comisión de dos errores no forzados por parte del sueco y una doble falta, que propiciaba el primer quiebre del partido.

La precisión en los golpes no se vería afectada por el hecho de contar con el turno de saque, sino que Roger Federer confirmaría el rompimiento sin ceder punto alguno y consiguiendo su 66º ace del certamen -de esta manera, se convertía en el jugador que había conseguido el mayor número de aces del torneo-.

Tampoco se produciría un punto de inflexión en el tercer juego, ya que el tenista suizo concretaría un nuevo quiebre, cabiendo destacar en su consecución la perfección en la ejecución de un drop shot.

El primer punto del jugador sueco, que totalizaba seis errores no forzados, sería obtenido en el quinto juego, en el cual éste parecía comenzar a imponerse a su propio nerviosismo.

No obstante, en el séptimo juego, Robin Soderling nuevamente enfrentaría dificultades para sostener su servicio -no sólo por carecer de la precisión necesaria en la ejecución de los golpes, sino por inconvenientes en su desplazamiento y una baja efectividad con su primer servicio-, hecho que posibilitaría que el tenista suizo contara con dos set points. Con un golpe ganador, Roger Federer concretaba la segunda de estas posibilidades, finalizando el parcial con un marcador de 6-1.

Sin considerar la tensión que se evidenciaba en el caso del nórdico, un factor que explicaba el resultado era la altísima efectividad que su oponente observó tanto con su primer servicio -ganó los nueve puntos que disputó de esta manera, marca que incluía tres aces-, como con el segundo -se impuso en el 75% de los puntos-. Por otro lado, es dable destacar que sólo totalizó cuatro errores no forzados.

En el segundo parcial, el primer hecho reseñable no estaría vinculado con el ámbito tenístico, sino con la interrupción del partido por el ingreso a la cancha de un espectador que se acercaría a Roger Federer y le pondría una bandera en su cabeza.

Afortunadamente, esta situación sólo le provocaría al tenista suizo una pérdida de enfoque por el término de un juego -el cuarto, en donde su rival contaba con el turno de servicio-, sin que posteriormente el desarrollo del partido se viera afectado en forma significativa.

En contraste con lo acaecido en el primer parcial, en doce juegos no se verificarían posibilidades de quiebre para ninguno de los protagonistas, una consecuencia de un juego más sólido por parte de Robin Soderling. En este sentido, es dable mencionar que éste incrementó el número de winners y, concomitantemente, disminución su promedio de errores no forzados por juego.

Esta situación motivaría que el postrero campeón del Abierto de Estados Unidos se viese obligado a definir el parcial en un tie-break, siendo el encargado de servir en primer término. El tenista suizo ganaría el punto, y, pese a que su rival obtendría el siguiente, el desarrollo se orientaría claramente a su favor, ya que obtendría seis puntos correlativos -que incluirían tres aces-.

Si bien se trató de un parcial nivelado, es dable destacar que el factor que explica que Roger Federer se haya adjudicado este parcial ha sido la alta efectividad tanto con su primer como con el segundo servicio -superaría con ambos la marca de 80% de puntos ganados (entre ellos, nueve aces), cediendo solamente seis puntos-.

El tercer set se iniciaría de forma inmejorable para el jugador suizo, ya que éste obtendría un quiebre, que revalidaría con posterioridad.

En el cuarto juego, el tenista suizo enfrentaría el primer punto de quiebre en su contra, tras la comisión de un error no forzado. Sin embargo, sortearía exitosamente esta situación adversa, colocándose con una ventaja de 3-1 en el marcador.

La presión de hacer historia se visualizaría en el décimo juego, cuando Roger Federer cometería un error no forzado que propiciaba el segundo punto de quiebre para su rival. No obstante, éste no sería aprovechado, en virtud de que el tenista suizo conseguiría tres puntos consecutivos.

Roger Federer se alzaba así con la victoria en Roland Garros, el único Grand Slam que no incluía su palmarés hasta ese momento, convirtiéndose en el sexto jugador en consagrarse en todos los torneos de esta categoría.

Con posterioridad a una de las consagraciones más importantes de su carrera profesional, el tenista que ocupó por 237 semanas la primera posición del Ranking mundial resaltaría la dificultad que había estribado mantener su concentración, en función de la posibilidad de que se entendiera una derrota como fracaso.

Esperaba tener un partido muy duro. Se trataba de la final en París, donde no había conseguido ganar hasta hoy. Pero empecé bien y eso me relajó. Fue fundamental ganar el segundo set y no darle opciones. Luego fue difícil mantenerme en el partido, porque mi cabeza siempre estaba en otra parte. Me preguntaba ´¿qué pasa si no gano este torneo? ¿qué les voy a decir?´. Me sentí muy nervioso al principio del tercer set, que fue muy reñido. En sí, el partido fue injugable para mí. Fue como una montaña rusa emocional“.

Peter Bodo: “Roger Federer es quien ‘tiene más por ganar’ en Roland Garros”

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Ganar y perder terreno en Roland Garros

En lugar de hacer predicciones, analicemos qué se pone en juego en el torneo francés

Roger Federer

Con el Abierto de Francia en la vuelta de la esquina, los expertos del mundo ya comenzaron a hacer predicciones acerca de quién podría quedarse con el título en Roland Garros. Les propongo algo un poco distinto: examinemos los casos de los dos jugadores (uno masculino y el otro femenino) que tienen más por ganar y aquellos que tienen más por perder en los días venideros.

El hombre que tiene más por ganar, en principio, raya con lo obvio: se trata de Roger Federer, aunque la posibilidad de que Nadal gane el campeonato para quedarse con un récord histórico y absolutamente sin precedentes de cinco títulos en línea (lo que implicaría que estirara su invicto de partidos en Roland Garros a 35 encuentros) no debe tomarse para nada a la ligera.

Sin embargo, hablemos de Roger. Federer juega por lo que seguramente significaría una proclama universal como el Más Grande Jugador de Todos los Tiempos si llegara a quedarse con esta corona sobre polvo de ladrillo. De hecho, no tendría que golpear una pelota de tenis nunca más durante el resto de su vida (o al menos hasta que Nadal comenzara a acercarse a su récord de 14 Grand Slam sobre cada superficie posible) para sostener ese honor otorgado.

Todos conocemos la línea de razonamiento que nos lleva hasta allí: si gana Roland Garros, Federer no solo completaría el Grand Slam -algo que solo cinco hombres en la historia lograron, el último de ellos Andre Agassi- sino que también igualaría la marca de 14 títulos grandes del enorme Pete Sampras.

El jugador masculino con más por perder: Andy Murray. Ha hecho un gran camino cortado la brecha que lo separa del Gran Trío (Nadal, Federer y Novak Djokovic), pero todavía hay algunas dudas en cuanto a su rendimiento en Majors. A pesar de ser finalista en el último US Open, tropezó en Australia y necesita un buen torneo en París para mantener el impulso de su levantada hacia la elite.

La mujer que tiene más por ganar es Dinara Safina. Ha sufrido mucho por llegar al número uno del mundo sin ganar ningún Grand Slam, aunque ha jugado más consistentemente durante los últimos 12 meses que cualquier otra mujer del circuito -por lejos-. En sus últimos cuatro Majors, llegó a dos finales (Roland Garros 2008 y Australian Open 2009) y a una semi (US Open 2008).

Pero los susurros desde la tribuna se escuchan en la cancha y le trasladan presión. ¿Realmente puede ganar un título de los grandes? Ella dijo esto:

“Bueno, creo que si continúo jugando como lo hice durante las tres últimas semanas tengo una muy buena chance, así que sólo quiero concentrarme en ir paso a paso. Realemente espero con ansias el torneo, pero cuando llega, solo Dios sabe qué puede pasar. Quizá sea aquí… Quizá. Haré lo mejor que pueda”.

La mujer con más por perder es Ana Ivanovic, la campeona defensora y 8ª preclasificada. Las ruedas se cayeron del carro de Ivanovic un poco después de que ella ganara su primer Grand Slam en París el año pasado, y no hubo demasiados signos de que pudiera dar vuelta las coas. No puede darse el lujo de perder temprano en Roland Garros esta temporada. Si lo hace, volverá a cero en los términos de una gran campeona.

Dados los 12 meses decepcionantes y llenos de stress desde el triunfo el año último, uno hasta buscaría decirle a Safina: ten cuidado con lo que deseas.

Fuente: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=842789&s=ten&type=column

Roger Federer, en su última presentación con prelación al inicio de Roland Garros

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El pasado viernes 22 de mayo, Roger Federer disputó un partido de exhibición en el Masters Guinot-Mary Cohr, que se desarrolló en el Golf & Country Club de París y fue observado en directo por 1.500 espectadores.

En esta oportunidad, su rival fue Stanislas Wawrinka, a quien derrotó con relativa facilidad -el resultado sería 6-2 y 6-4-. Con relación a este encuentro, el último campeón del ATP Masters 1000 de Madrid expuso lo siguiente: “Me he recuperado muy bien de la final del domingo y estoy muy contento con mi desempeño aquí“.

Roger Federer consigue su primer título de la temporada en el ATP Masters 1000 de Madrid

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Bueno, parece que no en vano llamaron al nuevo estadio de Madrid “La caja mágica”. Resultó que el primer evento jamás disputado en el recinto dejó a todos los asistentes -así como la gigantesca audiencia televisiva- rascándose la cabeza y preguntándose: “Ey, ¿cómo pudo hacer eso?”.

La pregunta iba dirigida, por supuesto, a Roger Federer, que batió a Rafael Nadal por 6-4 y 6-4 en la primera final de la historia de Madrid sobre polvo de ladrillo, un Masters 1000 que se inscribió en la elite “dual” de aquellos torneos que tienen competencias simultáneas de hombres y de mujeres. Antes del partido, Nadal tenía una ventaja de 13-6 en duelos pesonales y, más significativamente aún, una racha de cinco victorias consecutivas en tres superficies distintas (arcilla, césped y rebound ace). Y en canchas lentas, Nadal siempre pareció el dueño de Federer.

Pero vayamos al grano: ¿cuáles fueron los elementos que le permitieron a Roger conseguir este resultado que de alguna manera resucita esa sensación de que estamos presenciando una rivalidad constante y no una paliza monovalente?

La confianza de Federer. Al comenzar el encuentro, a Federer se lo notaba fastidioso y algo desconcentrado, tal como en los últimos tiempos en los que su confianza no aparecía en el pico de su nivel. Pero esta vez la habilidad de contener a Nadal en los primeros pocos games pareció hacer que Federer pensara: “Bueno, a lo mejor puedo hacer esto”. Hacia el final del partido -y pese al bache que tuvo en el cierre-, estaba exultante: se sentía invencible.

El servicio de Federer. Un pobre porcentaje de primeros saques, o bien una serie de decisiones poco sabias o predecibles con el segundo servicio se tornan suicidas en un duelo contra Nadal, porque nadie puede ganar un punto si Rafa toma el control desde la devolución. El porcentaje de primeros servicios de Roger esta vez fue bueno (aunque no excelente: llegó al 63 por ciento comparado con el sobresaliente 80 de Nadal), pero su eficiencia general con el saque fue excepcional, y su segundo servicio estuvo en un nivel superlativo. Esto se notó en un punto muy particular: Roger llegó a su primer match point con un ace de segundo saque.

La sintonía fina. Un drop shot último modelo, una derecha que podría pasar de ser necesario por el ojo de una aguja y una voluntad de movimiento permanente para lograr ser ofensivo, y atacar la red. Todo eso trabajó acumulativamente para mantener a Nadal fuera de balance y forzarlo a jugar más a la defensiva.

Las condiciones ambientales. Cuando se acercaba la semana de Madrid, Nadal se mostró bastante indeciso acerca de jugar el torneo: expresó su preocupación por la altura de la ciudad. Según él, esto haría que sus tiros volaran más que en el llano y lo sacarían de ritmo en su preparación para el Abierto de Francia. Probablemente nunca haya pensado seriamente evitar esta semana del calendario, pero la ambivalencia de Rafa tuvo que ser contraproducente. Él adujo un problema, y Federer aprovechó esa situación. La combinación de altura y juego “rápido” en polvo de ladrillo ayudaron a la causa del suizo.

Novak Djokovic. Nadal tuvo que jugar durante cuatro horas en su semifinal contra el serbio, el sábado (duelo en el cual el mallorquí se salvó de perder en tres match points en contra). No es justo de nuestra parte para con Federer concentrarnos en la fatiga emocional y física de Nadal, pero ciértante jugó un rol importante en la final. Y recordemos que fue el propio suizo que aseguró que un torneo de la serie Masters puede ser aún más demandante que un Grand Slam sencillamente porque un jugador se puede encontrar con partidos largos contra jugadores top en días consecutivos. Como dijo Nadal: “Nunca lo uso como excusa, y si estoy cansado es porque jugué más de lo que debía ayer, y hoy jugué menos. Es el modo en el que funciona este deporte”.

Y el domingo, una vez más, vimos los fuegos artificiales de una rivalidad de alta calidad: en su forma tan gloriosamente impredecible, nos dejó hambrientos de un siguiente episodio.

Fuente: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=840876&s=ten&type=column

Roger Federer accede a la tercera final de su carrera profesional del ATP Masters 1000 de Madrid

1- General, 5- ATP World Tour Masters 1000, Madrid 3 Comments

En Madrid, Roger Federer accedía a la quinta Semifinal del año en un ATP Masters 1000, persiguiendo como objetivo emular su actuación del año 2006, en la cual se había impuesto en la final ante Fernando González, con un marcador de 7-5, 6-1 y 6-0 -si bien sería en una superficie disímil-.

Su arribo a esta instancia se producía luego de haberse alzado con la victoria ante Robin Soderling -por 6-1 y 7-5-, James Blake -por 6-2 y 6-4- y Andy Roddick -por 7-5, 6-7 (5) y 6-1-.

Es dable apuntar que, en el transcurso de este certamen, el tenista suizo había empleado su primer servicio, como media, en el 59% de los puntos, ganando el 73,19% de dichos puntos y totalizando 31 aces. Estas estadísticas demostraban una mejoría en el saque del jugador, objetivo que se había propuesto con posterioridad a sufrir una derrota ante Stanislas Wawrinka en el ATP Masters 1000 de Montecarlo.

Su oponente en esta ocasión sería Juan Martín del Potro, jugador argentino de 20 años, que ocupa la quinta ubicación del Ranking mundial y que había accedido a esta fase tras imponerse sobre Tomas Berdych -por 6-2, 4-1 y retiro de su rival-, Stanislas Wawrinka -por 4-6, 6-4 y 6-4- y Andy Murray -con relativa y sorpresiva facilidad, obteniendo su primera victoria en el cuarto enfrentamiento, por 7-6 (4) y 6-3-.

Ante este tenista, el historial de cotejos personales exhibía un resultado positivo para el jugador oriundo de Suiza, en virtud de que, en los cuatro partidos preliminares, su oponente nunca había podido ganarle un set.

Avatares de la Semifinal

El partido comenzaría con el servicio de Roger Federer, quien se mostraría bastante impreciso en los primeros puntos y le concedería a su rival dos posibilidades de quebrarle el saque. No obstante, en los partidos subsiguientes, el tenista suizo emplearía más eficientemente su primer servicio, circunstancia que, junto con buenas definiciones al subir a la red, suscitaría que el marcador lo exhibiera con ventaja de 1-0.

En el segundo juego, sería el quíntuple campeón de Wimbledon quien dispondría de una posibilidad de romper el servicio de su oponente. Sin embargo, la desaprovecharía, cometiendo un error no forzado. Similar situación acaecería en el cuarto juego, en donde el tenista que ocupó la primera posición del Ranking mundial se revelaría incapaz de capitalizar su segundo break-point.

En el siguiente juego, Juan Martín del Potro nuevamente ostentaría una doble oportunidad de quiebre, y, al igual que lo acaecido en el juego inicial, podría revertir la situación, dando muestras de la variedad de golpes que lo caracteriza.

Con un marcador de 4-3 a su favor, el jugador oriundo de Suiza se colocaría con una triple chance de obtener el primer quiebre del cotejo, siendo capaz de concretar la primera de ellas, como resultado de un error no forzado con el drive por parte de su oponente.

Finalmente, Roger Federer no enfrentaría inconveniente alguno para sostener su servicio -no cedería ningún punto-, y lograría imponerse en el primer parcial, por 6-3.

Luego de dos turnos de saque sin que ninguno de los protagonistas hallara dificultades para mantenerlo, en el tercer juego del segundo set, el quíntuple campeón del Abierto de Estados Unidos poseería dos opciones de quiebre, pero las mismas serían desaprovechadas.

En el contexto de un set caracterizado por un mayor despliegue físico por parte de los protagonistas, en el quinto juego, Roger Federer obtendría su segundo rompimiento del encuentro. Es dable mencionar que, excluyendo el hecho de que éste se concretaría luego de una doble falta del jugador argentino, se observaría gran precisión en los golpes del tenista suizo.

Con posterioridad, el jugador ubicado en la segunda posición plasmaría un sólido tenis, que le permitiría convalidar el quiebre conseguido y sostener su servicio, circunstancias que le permitirían alzarse con la victoria -por 6-3 y 6-4- y acceder a la tercera semifinal de su carrera profesional en el ATP Masters 1000 de Madrid -había arribado a esta instancia tanto en 2006 como en 2007-.

Es dable destacar que uno de los factores clave de este encuentro sería el progreso de Roger Federer en lo referente a su servicio, utilizando su primer servicio en el 65% de los puntos y ganando el 82% de los mismos, marca que incluía ocho aces.

Por otro lado, se observó una gran solvencia especialmente cuando éste decidió subir a la red -ejecutando casi a la perfección la táctica de un saque potente y remate con volea- y en los drop shots. Asimismo, a excepción de los primeros juegos del encuentro, se visualizó una mayor precisión y seguridad en la ejecución de sus golpes, si bien es necesario acotar que su rival no fue capaz de contrarrestar su juego -por ejemplo, obligando al jugador europeo a emplear su revés- y de ejercer la suficiente presión en las cuatro oportunidades de quiebre que poseyó.

Panorama de la final

Después de más de tres meses del postrero enfrentamiento -que acaeció en el Abierto de Australia-, Rafael Nadal -quien se impuso en la Semifinal ante Novak Djokovic de manera soberbia, requiriendo dos tie-breaks- y Roger Federer volverán a cruzar sus destinos en una final.

Es dable apuntar que el resultado del historial de enfrentamientos previos ante el tenista español es netamente negativo, ya que, en diecinueve encuentros, el jugador que había conservado la primera posición del Ranking mundial por 237 semanas consecutivas sólo se impuso en seis, habiéndose verificado sólo una de aquellas victorias -es decir, en el ATP Máster Series de Hamburgo de 2007- sobre polvo de ladrillo.

Con respecto a su actuación en este certamen, el postrero campeón del Abierto de Estados Unidos señaló lo siguiente: “Mi juego ha estado bastante bien. He enfrentado a algunos rivales diferentes. Estoy realmente contento de la forma en la que he estado pegando a la bola; mi servicio ha mejorado a través de la semana y me siento cada vez más cómodo, y definitivamente mi mayor test es mañana contra Rafa“.

Asimismo, expuso que considera que enfrentarse a Rafael Nadal es “excitante“. “Adoro jugar contra él. No estoy seguro si es la primera vez que nos encontramos en España en una final, entonces espero que sea un bonito partido“.

Quien suscribe a estas líneas opina que, si Roger Federer pretende obtener su decimoquinta victoria en este ATP Masters 1000, deberá sacar rédito del empleo de su primer servicio, como ha acaecido durante esta semana, y mostrar perseverancia si el resultado es adverso, a diferencia de lo que sucedió en sus últimos enfrentamientos ante rivales como Novak Dojkovic, Andy Murray y el mismo Rafael Nadal.

Asimismo, es indispensable que, al afrontar situaciones de quiebre, sepa sobreponerse a la presión, y que la comisión de errores no forzados se reduzca a su mínima expresión.

Roger Federer reconoce que debe mejorar su saque y su drive

1- General, 5- ATP World Tour Masters 1000, Monte Carlo No Comments

Quedó en deuda

Roger Federer reconoció que el partido en Monte-Carlo “era de Stanislas Wawrinka”, ante el que perdió en octavos de final; admitió que debe mejorar el saque y la derecha

Roger Federer en la conferencia de prensa posterior a su derrota ante Stanislas Wawrinka

MONACO - El suizo Roger Federer reconoció que el partido de octavos de final del Masters 1000 de Monte-Carlo “era de Stanislas Wawrinka”, su compatriota, ante el que perdió por 6-4 y 7-5 y se quedó afuera de ese tradicional certamen.

No me ha gustado mi derecha durante el partido, cometí demasiados errores y eso le dio ventaja. Creo que no tuve suerte, pero ‘Stan’ hizo un buen trabajo y fue mejor que yo“, afirmó Federer, quien señaló que la próxima semana seguirá su preparación en arcilla, de cara a esta gira que desemboca en Roland Garros, su gran deuda.

El suizo se declaró “feliz” por Wawrinka y comentó que éste ha “progresado mucho durante los dos últimos años” y “se ha acercado a grandes jugadores“, como él mismo.

Como le dije a ‘Stan’, perder contra él no duele tanto porque sé que es un buen tipo“, explicó el actual N° 2 del mundo, quien fue líder de la ATP durante cuatro años y medio seguidos, hasta agosto del 2008.

Federer recordó que “siempre” disputa Monte-Carlo “sin preparación previa“, como el resto de los jugadores. “No esperaba dominar a todos esta semana, y sabía que iba a ser difícil“, aclaró Federer, que admitió que ahora lo que queda es “trabajar en los entrenamientos“.

Esta vez, sin embargo, no se había inscripto para esta coqueta cita en el Principado de Mónaco, hasta que mostró su interés y entonces aceptó la invitación propuesta por los organizadores.

Federer, ya casado y que será padre por primera vez, en el próximo verano, cometió numerosos errores en el partido y encaró 14 puntos de quiebre ante Wawrinka.

Cometí demasiados errores. Hizo un buen trabajo, mantuvo la pelota en juego“, agregó el dueño de 13 títulos de Grand Slam.

Wawrinka llegó a tener match-point con un disparo a la esquina que Federer no devolvió, y aseguró el triunfo con un revés paralelo pegado a la línea. Enseguida, Federer admitió quedar descontento con su derecha y su saque.

Mi saque no estaba funcionando. No estuve sacando muy bien en toda la temporada, así que tengo que asegurarme de recuperar mi saque“, señaló. “No estoy colocando la pelota donde quiero“, remató.

Fuentes: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=796053&s=ten&type=story, www.rogerfederer.com

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