Acotaciones preliminares relevantes
Roger Federer realizaba su presentación en la décimo octava Semifinal consecutiva -en una sucesión ininterrumpida iniciada en Wimbledon de 2004-, con el objeto de acceder a la décimo séptima final de Grand Slam de su carrera profesional.
Como se ha expresado con antelación, el rival al que debía enfrentar era Novak Djokovic -un polémico tenista serbio de 21 años, que, en el transcurso de 2008, se ha impuesto en el Abierto de Australia y en los Máster Series de Roma e Indian Wells-, jugador contra quien se había enfrentado en ocho oportunidades. Si bien el historial de encuentros preliminares aparecía con un saldo favorable para el tenista suizo -es decir, se alzó con la victoria en seis ocasiones y en la única final de Grand Slam que habían protagonizado (Abierto de Estados Unidos de 2007)-, es dable mencionar que los dos únicos triunfos del tercer preclasificado habían tenido lugar en superficie dura -es decir, en la Semifinal del Abierto de Australia de 2008 y la final del Máster Series de Canadá de 2007-.
Con su clasificación a las Semifinales de este certamen, Roger Federer había logrado defender 450 de los 1.000 puntos que tenía en juego, luego de su consagración en el Abierto de Estados Unidos de 2007. Si se verificaba en la realidad la hipótesis más negativa -es decir, que el suizo sufriera una derrota-, su permanencia en la segunda posición del Ranking mundial, dependía de que Novak Djokovic no obtuviera la victoria en la final -reduciéndose la brecha a 275 puntos-. En esta línea de pensamiento, cabe apuntar que un triunfo en la final por parte del tenista serbio, significaba que éste lograra la segunda plaza, aventajando por 25 puntos a Roger Federer.
Desarrollo de la Semifinal
Roger Federer iniciaba el encuentro con un ace y sin ceder un punto con su servicio, siendo éste un indicio de lo que acontecería en lo sucesivo.
No sería sino hasta el cuarto juego en donde se verificaba el primer y único quiebre del set por parte de Roger Federer, quien aprovechaba su primera posibilidad de colocarse con una ventaja en el marcador.
Con respecto a este parcial -que culminaría con un resultado de 6-3, en favor del segundo preclasificado del torneo-, cabe destacar que se observó una gran contundencia y precisión por parte de Roger Federer. Los motivos que explicaban esta situación eran la gran efectividad con su primer servicio -jugó en el 83% de los puntos de esta manera y ganó el 80% de dichos puntos (sólo perdió cuatro)-, sus once golpes ganadores y el hecho de que sólo haya cometido tres errores no forzados.

En el segundo set, se verificaría en la realidad una situación inversa, siendo Novak Djokovic lograba el quiebre de servicio en el cuarto juego, aprovechando -a raíz de un error no forzado de Roger Federer- la primera de las dos oportunidades de las que disponía.
Sin embargo, en el séptimo juego, Roger Federer contaría con la primera chance de quiebre del segundo set, que concretaría luego de un error no forzado de Novak Djokovic -quien impactó con su pelota en la red-.
En el duodécimo juego, con posterioridad de que su oponente se aseguraba disputar un tie-break, se comenzaron a producir varios errores no forzados por parte del tenista suizo, quien, en consecuencia, enfrentaría un triple set point en contra. Si bien éste podría ganar los dos puntos subsiguientes, se revelaría incapaz de ganar el juego, luego de cometer una doble falta, y su rival se impondría en el segundo parcial por 7-5.
Si bien en el transcurso de este set se había registrado un incremento en la cantidad de errores no forzados por parte de Roger Federer -totalizó ocho más que en el primer set-, el factor clave que explicaba su resultado era sus menores empleo y efectividad del primer servicio. En este sentido, es dable señalar que disputó el 64% de los puntos con su primer saque, obtuniendo el 61% de los mismo.

El tercer set iniciaba con el servicio de Novak Djokovic, quien proporcionaría a su rival la primera posibilidad de quiebre, pero éste ganaría tres puntos consecutivos para mantener su saque.
Una situación similar se verificó en el tercer juego, en donde algunos errores no forzados y una doble falta por parte de Novak Djokovic, propiciarían que el tenista suizo poseyera una nueva oportunidad de quiebre, que nuevamente sería desperdiciada.
Sin embargo, en el undécimo juego, Roger Federer dispondría del tercer punto de quiebre en su favor del parcial, y, a diferencia de lo acaecido con antelación, la concretaría y se posicionaría con una ventaja de 6-5 en el marcador, sirviendo para obtener el tercer set.
El tenista suizo comenzaría el duodécimo juego con una magnífica definición de un punto, que había exhibido un smash por parte de Novak Djokovic, al cual Roger Federer pudo responder efectivamente con una especie de smash. Finalmente, el tenista ubicado en la segunda posición del Ranking mundial obtendría el set, al capitalizar su segundo set point.
Éste sería el set más extenso que se había desarrollado hasta el momento -con una duración de 52 minutos, cuatro más que el segundo parcial-, y la clave del marcador fue el aumento de la efectividad del primer servicio de Roger Federer -si bien lo empleó en el 50% de los puntos, obtuvo el 79% de los mismos- y la eficacia en la conversión de quiebres -concretó su única oportunidad-.

En el siguiente set, se advertiría mayor disparidad entre los protagonistas, siendo desencadenante de esta situación el hecho de que el juego de Roger Federer se aproximara a la perfección.
En el primer juego, el tenista suizo comenzaba disponiendo de dos chances de quiebre, que no podría concretar.
No obstante, cuatro juegos después, ostentaría otras tres posibilidades -dos de ellas consecutivas, que serían remontadas por Novak Djokovic-, concretando la tercera, luego de dos errores no forzados por parte del tenista serbio.
En el séptimo juego, la concentración de Novak Djokovic pareció verse disminuida, como resultado de la presión de un marcador adverso, verificándose dos errores no forzados consecutivos, que propiciarían la consecución de un nuevo quiebre de servicio en favor de Roger Federer. Éste último no desaprovecharía esta oportunidad, y capitalizaría la segunda opción, luego de revertir un desarrollo del punto favorable al jugador serbio.
Habiendo conseguido su segundo quiebre de servicio, Roger Federer sellaría su victoria ante Novak Djokovic, sin ceder ningún punto en el que se convertiría en el postrero juego del encuentro. En 2:45 horas, el resultado final del encuentro sería 6-3, 5-7, 7-5 y 6-2, y, de esta manera, el ganador de doce títulos de Grand Slam emulaba a Rod Laver en el sentido de alcanzar la décimo séptima final en un Grand Slam y lograba su 34º victoria consecutiva en el Abierto de Estados Unidos.

Como resumen del partido, quien adscribe a estos comentarios ha de expresar que ha sido un encuentro vibrante, en donde se ha visualizado a Roger Federer plasmar su mejor nivel de juego -o, como mínimo, una performance cercana a su potencial-.
Como se ha mencionado con prelación, el factor primordial ha sido la elevada utilización y efectividad del primer servicio, con el cual disputó el 63% de los puntos y obtuvo el 76% de los mismos, consiguiendo además 20 aces.
Por otro lado, cabe apuntar que el tenista suizo cometió 28 errores no forzados -en el cuarto set, sólo poseyó uno- frente a los 47 de Novak Djokovic. En el caso del jugador serbio, es dable señalar que gran parte de dichos errores, estuvieron concentrados en puntos cruciales del encuentro -en donde enfrentaba un punto de quiebre en contra o lo propiciaba-.
Reflexiones finales
En referencia a las diferencias que se observaron en Octavos de Final -ante Igor Andreev- y ante Radek Stepanek -en Tercera Ronda-, es dable mencionar que es un hecho que estriba gran dificultad que los deportistas puedan repetir performances cercanas a la perfección en encuentros consecutivos, y, en consecuencia, de dicha situación no es dable desprender conclusiones de tipo apocalíptico. En ocasiones, la prensa y los aficionados cometen este equívoco.
Vuestra interlocutora entiende que la irregularidad de Roger Federer es motivada por el hecho de que éste se encuentra atravesando un punto de inflexión. El acrecentamiento de errores no forzados parece no vincularse únicamente con la presión de la cual es objeto o una disminución en la confianza en sus golpes, sino a que se advierte una cierta ansiedad/apresuramiento por definir los puntos, incurriendo en riesgos innecesarios.
En cierta forma -pero plasmándose de otra manera-, la actualidad de Roger Federer se asemeja a cómo fue en la etapa de jugador junior, en donde se caracterizaba por ser un tenista impulsivo -siendo una muestra de dicha situación el hecho de que soliera romper numerosas raquetas, cuando cometía un fallo-.
De todos modos, es dable mencionar que el hecho de haber obtenido la presea dorada junto a Stanislas Wawrinka en los Juegos Olímpicos, ha dado como resultado que Roger Federer muestre una faceta disímil, siendo más efusivo en el festejo de los puntos, disfrutando más cada victoria.
Es posible que una nueva consagración en un Grand Slam sea el punto de partida de una actuación más regular por parte del tenista suizo. En todo caso, sólo le falta un paso para lograr este resultado.