Visión del encuentro por parte de los protagonistas
En el día de hoy, 6 de julio de 2008, no se disputaba tan sólo la final de un Grand Slam, sino que, para Roger Federer, significaba la posibilidad de arribar a récords a los que él estimaba necesario acceder para ser considerado como el mejor tenista de la historia.
En principio, si se imponía en este encuentro, incluía en su palmarés una sexta consagración en Wimbledon, obtenida en forma consecutiva -ya había emulado lo que lograron Björn Borg, Wilfred Baddeley y William Renshaw (quienes clasificaron a la final en seis ediciones contiguas), pero pretendía imitar a William Renshaw, en el sentido de obtener una victoria en todas ellas-, y le restaba conseguir tan sólo un título para imitar a Pete Sampras y William Renshaw, quienes se impusieron en el Grand Slam británico en siete oportunidades.
En segundo lugar, con dicho resultado, el tenista suizo igualaba la marca de Bjorn Börg de 41 encuentros ganados de manera ininterrumpida en Wimbledon. Por otro lado, extendía su propia marca a 67 partidos obtenidos, sin verificarse una derrota, sobre césped, y la brecha al récord de Pete Sampras en cuanto a títulos de Grand Slams, se reducía a uno -en virtud de que ostentaría trece-.
Sin embargo, como había mencionado con antelación, esta situación estribaba dificultad, en función de que debía vencer a un jugador que estaba demostrando una progresión significativa en la superficie. No obstante, el mismo jugador reconocía que la victoria de Roger Federer sería el resultado más “lógico”, y que, para imponerse, requeriría plasmar un juego perfecto. Sin atisbo de duda, Rafael Nadal -quien, de adjudicarse la victoria, se convertiría en el primer tenista en alzarse con el triunfo en Roland Garros y Wimbledon en una misma temporada, luego de que lo hiciera Bjorn Börg en 1980- inició el partido con esa intención.
En consecuencia, todo parecía indicar que era Roger Federer quien comenzaba el cotejo con más presión, en función de que partía como favorito e intentaba aumentar su relevancia histórica como tenista. Por otro lado, era conocedor de que, si se verificaba en la realidad una derrota, se implantaría una atmósfera de críticas y de incertidumbre -poco fundamentada- de su continuidad en la primera posición del Ranking mundial.
Un partido épico
La final de Wimbledon 2008 se ha convertido en la de mayor extensión de toda la historia -extendiéndose por el término de 4:48 horas-, y las precipitaciones -con sus correspondientes interrupciones del juego- motivaron que la incertidumbre de quién sería finalmente el campeón se dilatara hasta las 21:15 horas de Gran Bretaña -cuando apenas existía luz suficiente para que la acción prosiguiera-.

En los dos primeros sets, Roger Federer pareció ser afectado por el nerviosismo y la presión del reto que enfrentaba. Esta situación pudo observarse por el hecho de que el tenista suizo ostentó un número importante de oportunidades de quiebre -seis-, concretando tan sólo una de ellas. Asimismo, se observó que Roger Federer cometía una cantidad inusual de errores no forzados -totalizó 15 en los dos primeros parciales-, especialmente, en aquellos momentos en que más necesitaba ser preciso. Por otro lado, el número de aces era significativamente inferior al que había logrado en enfrentamientos previos -concretó únicamente siete-, en donde su servicio poseyó un mayor protagonismo.
No obstante, el hecho de acotar que el juego de Roger Federer careció de la precisión acostumbrada, no desmerece el excelente trabajo de Rafael Nadal, quien se mostró altamente efectivo en cuanto a situaciones de quiebre -logrando el 75% de las opciones que poseyó (es decir, tres de cuatro chances)- y un saque sólido. No extraña entonces que el resultado de aquellos parciales hayan favorecido al tenista español, siendo el marcador 6-4 en ambos.
El punto de inflexión se verificaría en la realidad en la suspensión del juego que se realizó en el noveno juego del tercer set, siendo el resultado favorable a Roger Federer -5-4-. Luego de aproximadamente una hora de interrupción, los tenistas sostendrían sus respectivos servicios -al igual que acaecería en los restantes sets-, lo que forzaría a una definición en un tie-break, en donde el jugador suizo se mostraría más contundente que su rival y culminaría imponiéndose por 7-5 -aprovechando un miniquiebre-.

En el cuarto set, se volvería a visualizar una situación semejante a la verificada en la realidad en el parcial anterior, con la diferencia de que el servicio poseyó menor relevancia -sólo jugó con su primer servicio en el 53% de los puntos y logró dos aces; mientras que, en el tercer parcial, disputó el 74% de los puntos de dicha manera y consiguió siete saques directos-. Este parcial concluiría también en un tie-break, en donde nuevamente se impuso Roger Federer -habiendo enfrentado un match point en su contra-, por 10-8.
Como curiosidad del cuarto set, cabe señalar que el número de puntos ganados por Rafael Nadal fue superior al de Roger Federer -es decir, fueron 43 puntos obtenidos por el tenista español frente a 41 de su oponente-.
En el set decisivo, parecía haberse modificado el statu quo, en virtud de que si bien los tenistas estaban igualados en dos sets favoreciendo a cada uno de ellos, se podía concluir que la percepción de Roger Federer del encuentro era más positiva que la de Rafael Nadal -por el hecho de haberse impuesto en los dos últimos sets-, y, en consecuencia, su confianza.
En dicho parcial, retomó nuevamente su importancia previa el servicio, ya que el porcentaje de primeros servicios se incrementó significativamente -es decir, al 71%-, así como el número de aces -totalizó nueve-. No obstante, también cabe mencionar que, en oportunidades de quiebre en contra, el saque fue uno de los responsables de que el set poseyera finalmente 16 juegos, ya que el tenista suizo plasmó, como mínimo, tres aces cuando se hallaba en esta situación.
Sin embargo, en Rafael Nadal no disminuyó su solidez en el juego, y, haciendo uso de su perseverancia y fortaleza mental, quebró en el décimo quinto juego, convalidándolo en el siguiente. El marcador final sería 6-4, 6-4, 6-7 (6), 6-7 (8) y 9-7.

A decir verdad, creo que sólo cabe agradecer a los dos tenistas por el nivel de juego que ostentaron durante el domingo y el espectáculo que pudimos disfrutar quienes tuvimos la posibilidad de ser testigos del mismo. Espero que esta victoria por parte de Rafael Nadal, tenga como efecto que los detractores que esbozan críticas injustificadas -especialmente, en lo que respecta al hecho de que se trata de un tenista que únicamente se desempeña en forma meritoria sobre polvo de ladrillo- revean su postura; en tanto que, en el caso de Roger Federer, espero que se valore el hecho de que arribó a su sexta final consecutiva en Wimbledon y que realizó el mayor esfuerzo, sobrellevando el peso de “hacer historia”.
Efectos en las Clasificaciones
Por el hecho de que Roger Federer no pudo ratificar la victoria obtenida en el Grand Slam británico desarrollado en 2007, así como por el triunfo en la última edición de Wimbledon por parte de Rafael Nadal, la brecha entre ambos tenistas en el Ranking mundial, es 600 puntos inferior -solamente 545 puntos-. Con relación a Novak Djokovic, cabe mencionar que ahora el tenista español ocupa con comodidad la segunda colocación, ya que la distancia que tiene a su favor es de 1100 puntos.
Con respecto a la Carrera de Campeones, cabe señalar que Rafael Nadal -tenista que extendió su racha a 24 partidos ganados en forma consecutiva, desde el Máster Series de Hamburgo- se ha consolidado en la primera ubicación -ostentando 955 puntos-, en tanto que se ha producido una modificación en quien ocupa la segunda posición -Roger Federer ha sobrepasado a Novak Djokovic, poseyendo 685 puntos, 36 más que el tenista serbio-.