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¿Qué le pasa a Roger Federer? - Análisis de Paola Suárez, ex tenista y comentarista de ESPN

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BUENOS AIRES — A lo largo de los últimos años, nadie podía imaginar que Roger Federer no ganaría Wimbledon mientras estuviese en buena forma fisica.

Y si alguien lo pensó o imaginó supongo que habría pensado en alguna lesión o algún partido “raro” en el que fuera sorprendido en las primeras rondas, donde uno recién está adaptándose al torneo. Lo que sucedió en La Catedral, en la final más emocionante que hayamos visto en las últimas décadas, fue algo inesperado y casi catastrófico para Roger. Perder en la final era algo que ni él mismo hubiera imaginado jamás.

Pero esto no es todo… porque Roger lleva una temporada en la que, por una cosa u otra, siempre se queda a las puertas de conseguir lo que durante los últimos años venía haciendo con una naturalidad que asombró al mundo entero.

La “crisis” (no olvidemos que sigue siendo el N° 1 del mundo) que Federer está viviendo comienza a principios de 2008. Tras haber arrasado en la Copa Masters de Shanghai, donde llegó a decir que terminaba la temporada “fresco y descansado”, inesperandamente se enfermó de mononucleosis, algo que no llegó a hacerse público hasta que en las semifinales del Abierto de Australia perdiera con Novak Djokovic.

Aquella derrota fue dura ya que para Roger supuso la frustración de poder conseguir el Grand Slam o incluso el Super Grand Slam (ganar en un mismo año los 4 Mayors y los JJOO). Estoy segura de que aquella derrota fue un duro golpe para su motivación.

Pero un tenista tan grande, que se encuentra a las puertas de ser el mejor de todos los tiempos, no iba a rendirse tan fácilmente; así que si bien mostraba todavía síntomas de debilidad causados por la enfermedad que padeció a principios de año, llegó a Dubai (uno de los torneos en los que más veces triunfó). Pero allí, y por si fueran poco Nadal y Djokovic, apareció otro de los jóvenes que le pueden complicar la vida al suizo, Andy Murray. Perdió Dubai y el circuito llegaba a tierras americanas (Indian Wells y Miami) y Roger seguía con el casillero de títulos en cero. Tras esa gira, ya no todo se podía acusar a un problema de motivación, sino que más bien se convertía en una cuestión de confianza. Y es que había que retroceder varios años para comprobar que a estas alturas de la temporada Federer no tuviera ningun título ganado; es más, en los últimos años ya tendría 4 o 5 torneos ganados.

Por lo tanto, la confianza del suizo ya no estaba en las mejores condiciones para afrontar la gira más difícil para él, y la única en la que no ha conseguido ganar un torneo que se le resiste cada vez más: Roland Garros.

En París, volvió a pasar más de lo mismo: Nadal, Nadal, y más Nadal. El español arrasó en la capital gala y ganó el torneo casi paseando, en una final en la que Federer parecía otro jugador, mucho más vulnerable que el que estamos acostumbrados a ver.

Y con esto llegamos a junio y Roger sólo cuenta con el título de Estoril, donde se retiró Nikolay Davydenko en la final.

Tras el polvo y una nueva derrota en una final de Roland Garros, se desplazó a Halle, donde celebró sin problemas pero sin enfrentarse a los Roddick, Hewitt, Djokovic o el mismo Nadal, quien por aquél entonces ya se encontraba ganándole a los mejores en Queen’s.

Finalmente, llegó Wimbledon y la Catedral se derrumbó. El mismo Federer calificó aquello como “la derrota más dura” de su carrera y como algo “catastrófico”. No lo fue solamente por lo que para él supone no ganar Wimbledon, sino que también lo fue por haber perdido en una superficie hecha a su medida y contra un rival que puede convertir el infierno en un paraíso. El infierno de Nadal se convirtió en un paraíso después de 5 horas y el reinado de Roger ardería para castigar una vez más su ego y su confianza.

Al día de hoy, en plena gira de los torneos del US Open Series, Federer sigue siendo el mejor jugador del mundo. El suizo está pasando su peor momento desde que se convirtiera en número 1 y durante esta semana, en la que ha vuelto a perder en Toronto ante otro de los jóvenes (el francés Gilles Simon), tendrá que buscar la forma de revertir una situación que ya se le ha ido de las manos. Y es que Nadal depende de sí mismo para sacarle la cima del tenis mundial.

El año pasado, Rafa tuvo algunas chances de ser N° 1 en esta misma gira, pero la presión lo pudo: ser número 1 era algo para lo que aún no estaba preparado. Pero este año, todo ha cambiado. Nadal le ganó a Federer en la cancha central de Wimbledon y tiene la experiencia y la capacidad de dar el salto al primer lugar del circuito.

Aún así, quedan muchos puntos en lo que resta de la temporada y esta “crisis” de Federer puede ser revertida en cualquier momento. Que nadie dude ahora de su genialidad y su talento.

En tan sólo días, Roger se enfrenta a uno de sus máximos objetivos como atleta, los Juegos Olímpicos. En numerosas ocasiones ha mencionado que le encantaría ganar los JJOO y que luchará por el oro en Beijing y, si la salud se lo permite, en Londres 2012.

¿Será Beijing 2008 el torneo en el que Federer se reencuentre con la senda ganadora? ¿O será otro duro golpe de la temporada para el suizo?

Fuente: http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=705186&s=ten&type=column

Decepción en el Máster Series de Toronto

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El pasado 23 de julio, Roger Federer culminó en forma inesperada su séptima participación en el Máster Series de Toronto, en donde sus antecedentes incluían dos victorias -en 2004 y 2006- y el acceso a la final -en 2007, en donde fue derrotado por Novak Djokovic-.

El tenista suizo iniciaba su travesía en el primer certamen disputado con posterioridad a Wimbledon, ostentando, en el Ranking mundial, una brecha favorable con relación a Rafael Nadal y Novak Djokovic de 770 y 1665 puntos, respectivamente.

El debut en el Máster Series de Toronto se verificaba ante Gilles Simon, un rival ante quien nunca se había enfrentado con prelación -una circunstancia que, a priori, es negativa, en virtud de que implica un cierto desconocimiento del juego de su oponente y podría obstar a que el tenista en cuestión pueda plantear una estrategia idónea-, y que, la semana inmediatamente anterior, se había alzado con el cuarto triunfo de su carrera profesional y segundo de de la temporada.

El resultado final de este encuentro sería favorable al tenista francés -con un marcador de 6-2, 5-7 y 6-4-, siendo uno de los factores clave del mismo, el hecho de que el servicio de Roger Federer distó de ser tan decisivo como acostumbra.

Las estadísticas demuestran la veracidad de esta afirmación, en virtud de que al indagar cuál ha sido el número de aces hallamos que fue un número atípicamente bajo -sólo logró seis, correspondiendo cinco de ellos al primer parcial-, el porcentaje de primeros servicios del partido fue del 53% y la efectividad del mismo fue del 63% -porcentaje que decreció con posterioridad a la conclusión del primer parcial, siendo del 79%, 48% y 56% en los sets primero, segundo y tercero, respectivamente-.

Por otro lado, la efectividad en cuanto a la concreción de puntos de quiebre, fue mayor en el caso de Gilles Simon. Éste aprovechó el 50% de las oportunidades que dispuso -cinco de diez-, en tanto que su rival -a pesar de haber poseído una cantidad superior de ocasiones de quiebre y materializar en el mismo número que el tenista francés- desaprovechó siete chances -cuatro de ellas poseídas en el segundo set-.

Al finalizar el partido, Roger Federer expuso la importancia de estos factores, comparando la perspectiva con lo acaecido en Wimbledon. “En Wimbledon estuve sirviendo con un 70% de efectividad, y aquí con un 50%. No podía concretar aces, en consecuencia, fue un tipo disímil de encuentro“.

Este resultado implica para el tenista que ocupa el primer lugar del Ranking mundial, la imposibilidad de defender 350 puntos, obtenidos luego de disputar la final del certamen durante la temporada precedente. El hecho de haberse revelado incapaz de emular su actuación de 2007, es mayormente nociva en virtud de que el rival que representa el principal riesgo a sus aspiraciones de mantener la plaza en el Sistema de Entradas, ha accedido a Semifinales, y, de esta manera, ha defendido 225 puntos, y tendrá la posibilidad de clasificar a la final del torneo e incluso de alzarse con el triunfo.